LA 41 EDICIÓN DE LA FLT SERÁ EN EL PARQUE MORELOS Y SE ORGANIZARÁ A TRAVÉS DE SEDETI

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Por Eunice Contreras
**La práctica del cabildeo para la obtención de recursos para la FLT y la misma Secretaría de Cultura de Tijuana, debe ser el canal para la reivindicación de la instancia cultural municipal y lo que debería ser su «aporte» para la ciudadanía y la comunidad artística y cultural de la ciudad
TIJUANA BC, 28 de mayo de 2026.-  La Feria Internacional del Libro de Tijuana en su edición número 41 se llevará a cabo en las inmediaciones del Parque Morelos y desde una perspectiva comercial y de emprendimiento, y no desde la importancia del formento al hábito de la lectura, o bien, partiendo del impacto en términos culturales que esta actividad debería significar para las y los tijuanenses.
Todo parece indicar que el rumbo en origen y esencia de la FLT está perdido, porque para que haya continuidad para el evento que fuera el más importante de la ciudad, es necesario que su ente organizador, en este caso la Secretaría de Desarrollo Económico de Tijuana, entienda que el subsidio para su producción, logística e integración de contenido, no debe salir como un apoyo al emprendimiento de un sector determinado, sino que debería ser resultado de un cabildeo a consciencia entre regidores, presidente municipal y la titular de la Secretaría de Cultura de Tijuana, apoyada por los integrantes de laComisión de Educación, Cultura, Bibliotecas, Juventud y Deporte; garantizando un presupuesto que les permita producir la manoteada Feria en favor de la ciudadanía de manera organizada, con contenido de calidad, un buen nivel de organización; y no un evento al vapor.
En todo caso, la hoy Secretaría de Cultura de Tijuana y el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Tijuana deberían haber cabildeado un presupuesto asignado para la realización de la FLT 2025-2027, que les permitiera desarrollar tanto la organización, logística contenido de la actividad, y así garantizar una alta participación ciudadana, a través de la integración de un Consejo Curatorial para la selección de títulos, autores, conferencistas, talleristas, y otras dinámicas que dicha feria debe contener; el cual esté integrado por representantes de diferentes sectores, como el académico, con un representante por casa universitaria  tanto privada como pública y otros centros de postgrado, además de representantes de los entes organizadores, como ayuntamiento, la Unión de Libreros y el espacio sede, sumando también a representantes de la comunidad literaria, promotores literarios, bibliotecarios, etcétera.
Aquí bien cabe hacer un paréntesis, para apuntar que en Tijuana existen de 35 a 40 campus universitarios de educación privada, más las 5 principales universidades públicas presenciales como la UABC, el ITT, la UTT, la UPN y el COLEF; sin contar que este año se suman también la Universidad Rosario Castellanos y el IPN a través de su Centro de Educación Continua.
Cabe señlar que, el cabildeo institucional para la cultura es el proceso planificado de diálogo, negociación y persuasión con autoridades municipales: alcalde, regidores, regidoras y los representante de las secretarías pertinentes; cuyo objetivo sea el de convencer a los involucrados a destinar un mayor presupuesto, apoyo logístico o espacios físicos para el arte y la cultura, demostrando el beneficio social y económico de invertir en estos sectores; en este caso la Feria Internacional del Libro de Tijuana.
Para efectos de lo anterior, siempre será necesario desarrollar un proyecto que incluya preparación y datos concretos de producción del evento a cabildear, sobre todo demostrar que la actividad está en una alta posibilidad de retornar la inversión anual, además de generar turismo cultural, reactivación económica local para el sector librero y casas editoriales, además de garantizar a la ciudadanía una actividad de calidad que contribuya a su desarrollo cognitivo, lector, y de entretenimiento.

El anterior, debe presentar una probabilidad de estadísticas clara sobre cuántas personas podrían beneficiarse de todas las actividades que la FLT engloba, sobre todo considerando que ha habido ediciones anteriores con resultados tangibles, tanto económicos, como en impacto social. 

Pareciera pues, que el Ayuntamiento de Tijuana no comprende bien a bien la función del arte y la cultura a partir de lo institucional, encaminando a la Feria del Libro de Tijuana a un proyecto particular subsidiado fríamente por SEDETI, donde el pulso tensor de la participación ciudadana en ámbitos culturales y artísticos queda relegado a la comprobación de lo que en términos económicos se gaste, y no, a la importancia de la participación ciudadana de manera organizada, cuyo principal gane está en el consumo literario, así como en el fomento al hábito de la lectura, arropada por otras dinámicas artísticas vinculadas a la práctica literiaria ya sea escrita o lectora y acciones de análisis; todas actividades de gran valía.

Así que, para cumplir con la instrucción del alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, de «impulsar espacios de promoción cultural y fomento a la lectura» se debería empezar por lograr, un presupuesto digno tanto para la FLT, como a la apertura programática de 2026 con la que debe contar el IMAC y la Secretaría de Cultura de Tijuana, a través del cual se garantice de manera real, el impulso a proyectos que fortalezcan la cultura municipal, mediante actividades que promuevan la participación ciudadana y la convivencia comunitaria; porque cultura institucional, sin participación ciudadana, no es cultura.

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