EN RELACIÓN A LA FERIA DEL LIBRO DE TIJUANA Y SU «ORGANIZACIÓN», EL BARCO CONTINÚA A LA DERIVA

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Por Eunice Contreras

TIJUANA BC, 03 de junio de 2026.- El Ayuntamiento de Tijuana emitió un escueto comunicado relativo a la «supuesta» organización de la Feria del Libro de Tijuana, en donde destacan como punto de mayor valor el hecho de que la actual administración tiene por objetivo «impulsar espacios culturales y fortalecer la convivencia comunitaria», cómo si en términos de lo físico la FLT tuviese una sede estable, cosa que no es así.

Por otro lado, en esta misma misiva señala la titular de la Secretaría de Cultura de Tijuana, Yadira Gutiérrez que, «es importante consolidar la Feria del Libro Tijuana como un espacio cultural de identidad, tradición y cercanía con la ciudadanía, además de acercar la lectura y las actividades artísticas a la ciudadanía, a través de este tipo de actividades»; es imposible ignorar el trabajo que se ha realizado en 40 años de Feria, tiempo a través del cual no se ha hecho otra cosa que eso mismo que ella menciona, así que la consolidación del evento es algo que ya existe.

Este tipo de declaraciones deja en claro que sus «organizadores» están perdidos en términos de planeación, programación, logística, coordinación, procuración de fondos, logística de traslado, hospedaje y alimentación para autores, etcétera, etcétera.

Incluso, quienes integran la representación de la Unión de Libreros de Tijuana, no terminan de asentar, con todo y estas reuniones de diálogo y disposición que tanto ha reiterado la institución cultural, una programación de aunque sea 10 autores con sus respectivos títulos que, de alguna manera garantice la sustancia original de la FLT.

De acuerdo con lo anterior y considerando que la FLT dede suceder a fines de este mes de junio, es hora que no hay programación, ni literaria, ni artística, no hay difusión, mucho menos concenso porque aquí no se ve por ningún lado un Consejo Curatorial en funciones con representación de todos los sectores involucrados.

Tampoco se ve una actividad en términos de comercialización de espacios que permitan conjuntar modulistas de nivel editorial, para que la ciudadanía en su conjunto pueda accesar a títulos de oferta literaria reciente a precios accesibles, ni pensar en una intensa actividad de procuración de fondos que garantice el apoyo de la iniciativa privada, en un evento que ya está más que manoteado.

En fin, por lo que se alcanza ver en el camino, pareciera que este barco no arribará a buen puerto; y lo que intenta la institución en términos informativos, como dice la canción: «son solo palabritas, que se dicen, nada más…»

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