Por Eunice Contreras
**Guadalupe Haro, despide a la encargada de despacho del IMAC el día de celebración de aniversario de la institución
**Lo que desde este espacio se vaticinó al inicio de la presente administración municipal para el IMAC, está saliendo a la luz
**De acuerdo a publicación de la institución en cuestión en sus redes sociales, está solicitando currículos para contratar personal para todas las áreas; reflejo del gran problema laboral por el que atraviesa la instancia
TIJUANA BC, 22 de enero de 2026.- Lo que mal empieza, mal acaba. Así ha sido este primer año de gestión en materia cultural municipal. El día que el alcalde, Ismael Burgueño Ruiz, ratificó como directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura a Ilya Guadalupe Haro Sánchez, cumplió con un compromiso político más y olvidó su promesa de campaña: potenciar el arte y la cultura como nunca antes.
Basta con recordar la brevísima junta de gobierno en la que el personaje en cuestión fue ratificada para que todo este alboroto laboral, falto de proyecto, desconocimiento hacia la comunidad artística y cultural de Tijuana, y por si fuera poco, faltos de personal en dicha institución; cobre sentido.

Peor escenario, cuado de manera exprés se crearon varias secretarías municipales, entre ellas la «Secretaría de Cultura Municipal de Tijuana» y en la cual fue ratificada Guadalupe Haro Sánchez, dejando como encargada de despacho del IMAC a Samantha Luna, quien hoy día se atrevió a levantar denuncia ante Sindicatura Municipal en contra de la secretaria de cultura municipal argumentando hostigamiento y acoso lobaral en su contra.
Y es aquí, donde deseo hacer un paréntesis, para aterrizar varios cuestionamientos. En este aparente «repentino y amedrantador» despido ¿la agredida no recordó la indiferencia, incluso, hostilidad con la que, trató a muchos artistas, promotores, gestores y periodistas culturales que acudieron a la institución, en su momento, a proponer y solicitar colaboración?
Tal vez, se le olvidó a Samantha Luna que los cargos públicos son precisamente para eso, para SERVIR A LA CIUEDADANÍA, esto considerando que, durante sus funciones primero como subdirectora operativa de la institución y depués como encargada de desapacho, sus actividades no iban más allá de cuidarle las espaldas a su agresora; por lo que hoy está recibiendo una cucharada de su propio chocolate.
Otra segunda interrogante y de muchísima mayor sustancia, sería ¿en qué junta de gobierno pública y transparente se encuentra el plan cultural municipal que debieron haber desarrollado para ostentar dichos cargos públicos?
¿Cómo y en base a qué reglamento está constituida su junta de gobierno?, ¿Quienes son los consejeros ciudadanos que la integran, y cómo fueron seleccionados?, ¿Cuál es la experiencia de, a sus brevísimas excepciones, su plantilla laboral actual?
Por otro lado, en términos de ejecución de cultura linstitucional, la 4T ha dejado muy en claro la importancia del trabajo comunitario que le permita a las insituciones sociabilizar el esquema y la práctica cultural artística en todos los rincones de México.
Sin embargo, en Tijuana este detalle ni si quiera se contempla en el accionar de quien está a la cabeza de la institución cultural municpal, si tomamos en cuenta que, poco se sabe de los resultados de su trabajo en materia de vinculación educativa, convocatorias públicas que detonen en la participación y desarrollo de procesos creativos de la comunidad artística, ni hablar de lo importante que resulta el «TRABAJO INTERINSTITUCIONAL» porque simplemente no exite.
Del mismo modo, habría que cuestionar su trabajo en temas vitales para el desarrollo cultural como la ampliación y diversificación de audiencias para todas las disciplinas artísticas, el cómo vincula, si es que lo hace, con otras instancias que le permitan generar mejores contenidos y actividades en materia escénica, plástica, de investigación, cultura popular, además de generar una activa dinámica de contratación entre las y los creadores artísticos que solidifique una oferta cultural genuina para la comunidad; sumado a una total indiferencia al aporte cultural de nuestros pueblos originarios, que nada más no se ven contemplados en el «trabajo» que hasta ahora ha realizado la institución.
Y así podría continuar enumerando un sin fin de áreas de oportunidad que parecen invisibles ante el elitismo con el que se atiende en dicha institución hacia afuera, y el abuso laboral que se desplega hacia adentro. Pareciera, que desde la administración pasada los altos niveles de violencia y misogina que, dicho sea de paso hoy día son prácticas que provienen de una mujer, son el pan de cada día en el IMAC.
Así, tristemente, el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Tijuana llega a su 28 aniversario acéfalo, sin personal en la mayoría de sus coordianciónaciones, con dos casas de cultura (la Casa de la Cultura de Tijuana y la Casa de Cultura Playas) medianamente funcionando, dos más que, no se sabe qué ocurre en ellas (El Pipíla y San Antonio de los Buenos) y el inmueble de lo que un día fue la Casa de Cultura del Cerro Colarado, convertido en tremendo bodegón, en el olvido.
Lo anterior sumado al corredor subterráneo de la 5 y 10 que continúa en arriendo a un particular que a su vez subarrienda dicho corredor; espacio que debería estar destinado a la actividad artística y cultural de la ciudad.
La 5 y 10, un punto de esta frontera que es por demás concurrido y donde la cultura comunitaria a partir de las instituciones es prácticamente inexistente.









