EL CECUT SIN AVANZAR EN MATERIA DE INFRAESTRUCTURA Y PROGRAMACIÓN

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Por Eunice Contreras

**Espacios como la Sala de Espectáculos y El Cubo continúan en deterioro

**Se resquebrajan las condiciones laborales para empleados de años pasados y nuevos empleados quienes ya no tendrán derecho a beneficios elementales

**Despidos de funcionarios de gran trayectoria en la programación artística para espacios y festivales de tradición que dependen de esta institución, afectan el futuro inmediato en términos de experiencia, operatividad y programación del CECUT

TIJUANA BC, 07 de enero de 2025.- El panorama nacional institucional relativo a la cultura y a la dinámica artística del país está más centralizado que en la época de José López Portillo, y para lo único que le ha alcanzado es para permear negativamente a la única filial cultural de orden federal fuera del centro de México y más importante de la Región Noroeste que es el Centro Cultural Tijuana (CECUT).

De todos es sabido que los pasados 6 años en la historia del CECUT fueron el principio del fin de dicha institución, cuya infraestructura física se vino prácticamente abajo, debido a la falta de mantenimiento en áreas de uso frecuente, como la Sala de Espectáculos, cuyo deterioro desbordó su bajo nivel de programación, salvo honrosas y breves excepciones, para afectar todo el recinto escénico.

Así, para el segundo año de la era morenista, el afamado teatro del CECUT ya lucía con telón viejo, roto, y empolvado, una alfombra vieja y maloliente, un piso escénico totalmente desgastado, un balcón resquebrajado y un vestíbulo desaprovechado en su totalidad; situación que a la fecha continua.

Lo anterior se suma al deplorable estado en el que está el espacio museográfico «El Cubo», mismo que fue inaugurado el 27 de septiembre de 2008, por su entonces directora Teresa Vicencio Álvarez, y para cuya construcción se contó con el Patronato Amigos del CECUT, cuyos integrantes desarrollaron todo un despliegue de procuración de fondos, sumado al subsidio federal que permitió que este lugar que, pretendía dedicarse a abrir puertas al arte contemporáneo local, nacional e internacional; se inaugurará con dos magnas exposiciones: Buda Guanyin, Tesoros de la Compasión y Proyecto Cívico.

La primera de estas exposiciones  mostró a través de sus piezas emblemáticas, la sensibilidad, espiritualidad y estética propia del budismo, así como su extensa iconografía, rica en simbolismo y mitología; mientras que, la segunda, Proyecto Cívico, incluía obra en video, video instalación , escultura, pintura, dibujo y textil, elaboradas por más de 18 artistas internacionales y regionales, una visión curatorial integral que no dejaba fuera ninguna representatividad creativa.

Dicho museo hoy cuenta con filtraciones de agua debido al mal estado de sus techos, faltos además de equipo como proyectores, luces, plafones lamosos, así como cableado eléctrico en deterioro; todo esto sumado a un recuerdo que difícilmente podrá ser borrado de la historia de «El Cubo», la muerte de un empleado en el mes de julio de 2024 por negligencia laboral, que al momento, no ha sido totalmente investigado y sobre el cual aún no se fincan responsabilidades.

Los espacios que en los tempranos años 2 mil eran el orgullo de familias tijuanenses enteras de todos los estratos han ido perdiendo presencia, color, pero sobre todo difusión; como el Acuario, el Jardín Caracol, el Jardín Botánico; el antes glorioso IMAX, hoy día no cumple con los avances tecnológicos necesarios que le permitan traspolar las proyecciones análogas a forma digital y así continuar siendo el recinto visual de mayor convocatoria en Tijuana.

Si bien es cierto que el IMAX fue intervenido con remozamientos exteriores el pasado mes de junio de 2025, también es cierto que, es vital que el proceso de transición de lo análogo a lo digital se dé de manera inmediata, ya que de acuerdo a las declaraciones de su hoy directora Miriam García de Brown, esta transición al inicio de su gestión el pasado mes de febrero de 2025, debía quedar lista para el mes de julio de ese mismo año, lo cual a enero de 2026 no ha sucedido.

Todo lo anterior es tan solo una mirada breve a la profunda realidad actual del CECUT, pues habría que enumerar en este deterioro otras áreas como el estacionamiento, la nula contemplación de vías de acceso para personas con discapacidad a la Sala de Espectáculos y al IMAX, espacios en desuso, como el mezzanine de El Cubo y su terraza hacia el monumento México, entre otras.

A la llegada de Miriam García de Brown a la dirección del CECUT en febrero de 2025, declaró a esta periodista que ella no tenía compromisos, ni pleitos con nadie, que le tocaba trabajar con la programación elaborada por su antecesora y que este primer año sería para prácticamente continuar con la operatividad del recinto con la contemplatividad de ciertas remodelaciones, dijo también que no habría despidos, que ella pensaba realizar un reacomodo de acuerdo a las capacidades de la plantilla laboral que para entonces contaba.

Les cuento, a casi un año de su llegada, se han empezado a sentir cambios que vislumbran un afectamiento inmediato en la operatividad y programación del CECUT, pero también en la tranquilidad de su planta laboral; sumado a los compromisos que definitivamente la cabeza del CECUT ha dejado en claro que sí tiene, dejando ver algunos desempolves transitorios de artistas y modas del pasado; más decisiones derivadas del desconocimiento. Solo habría que hacer una retrospectiva de lo programado en artes visuales y talleres para ver en donde su ubican los afectos y compromisos de la directora del CECUT y cómo su desconocimiento del contexto creativo de años recientes no le permiten ubicar una programación de mayor calidad y peso. Sobre todo, si consideramos que en estos últimos 11 meses los eventos de mayor impacto no han dependido directamente del CECUT, aunque esta institución haya puesto el patio.

Esta apreciación es clara en el sentido de los dos más recientes despidos, el de Armando Legaspi, quien se desempeñaba al frente de la Gerencia de Producción Escénica desde hace 3 años y de cuya experiencia dependían actividades que ya de por sí, estaban en declive como la Muestra Internacional de Danza Contemporánea «Cuerpos en Tránsito» y la Muestra Nacional de Teatro, además de la atención a programaciones de espectáculos de corte nacional e internacional; así como colaboraciones y coproducciones con la comunidad escénica de la región.

Se dice que a la llegada de la bailarina y coreógrafa Minerva Tapia a la Subdirección de Promoción Cultural del CECUT, área de la cual depende la gerencia de producción escénica, las incomodidades surgieron  gracias al desconocimiento operativo del cargo que, derivaron en el despido de Armando Legaspi. Y es que, no siempre los títulos son garantía para la ejecución de la función cultural, pese a que el sistema nacional actual le ha venido apostando a esta medida, y que por lo que se alcanza a ver, no ha sido suficiente; basta con echar un ojo a las 5 coordinaciones nacionales que son el corazón del INBAL, mismas que no han logrado permear en las 32 entidades federativas del país, como debiera ser.

Cosa igual ocurrió con el despido del experimentado funcionario cultural Carlos Fabián Sarabia, precursor de la crítica cinematográfica en la frontera norte de México, y cuyos 14 años al frente de la Cineteca «Carlos Monsiváis», así como un gran legado como promotor cultural en lo relativo al 7° Arte, deja una espacio muy grande para llenar, un reto casi casi insuperable, si tomamos en cuenta tanto su vasta experiencia, como la amalgama de relaciones que le permitían a Carlos Fabián Sarabia innovar al frente de este espacio y a quien sin más, le despidieron recientemente.

En tanto que, las nuevas condiciones laborales para empleados y nuevos empleados del Centro Cultural Tijuana hoy día no son las más idóneas, pues por el recorte de beneficios (servicios médicos, aguinaldos, proporcionales, vacaciones y más), todo dicta que a partir de los puestos de subdirección para abajo, toda la planta laboral podría ingresar al temido Capítulo 3000, sufrible apartado que ya se ejecuta en las instituciones culturales del ámbito nacional y que además exime de cualquier responsabilidad laboral a la institución; convirtiendo a su planta de antes empleados en proveedores del gobierno de México, con sueldos apenas justos, y cuya ejecución tarda en pagarse entre dos y tres meses por plaza.

Así está la radiografía breve de lo que un día fue el majestuoso CECUT, y que sí definitivamente a estos puestos los que llegan, llegan por alguien, pues nunca será lo mismo coordinar un museo de la ciudad de apenas 2 salas y una recepción, que el Centro Cultural Tijuana, un ícono del arte, cultura y divertimento para la región binacional y al que todas las clases sociales hemos tenido acceso desde siempre, solo que entre el ayer y el hoy, la diferencia es abismal.

Nota.- La columna Escena Norte se publica de manera independiente desde el año 2007 en diferentes medios de comunicación de la localidad y México. Hoy día hace parte formal de este portal cultural que lleva el mismo nombre.

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